sábado, 11 de julio de 2026

Ideas sobre la vivienda

Hablemos de vivienda.

De la vergüenza nacional que vivimos con este asunto. Del gobierno de izquierdas (ya le tocará a la derecha lo mismo en su momento), que lleva unos cuantos años en el poder, y que, en esto, no ha hecho casi nada, por no decir nada. Hablemos de ello.

Hablemos de las ideas básicas, son sencillas. Articularlas por supuesto que no es fácil, pero para eso son Gobierno de España.

El problema se expone fácil. En España tenemos un problema con la vivienda. No es accesible para las nuevas generaciones que se emancipan. Deberían ser suficientes, pero no lo son, ¿por qué? Simplificando no poco, por dos razones:

- No se penaliza la tenencia de viviendas vacías

- No se protege suficientemente al propietario en los procesos de alquiler de vivienda

Y ambos aspectos deben atacarse a la vez: se debe penalizar al propietario que mantiene de forma pertinaz su segunda vivienda vacía. Y se debe proteger al propietario que alquila su vivienda. Porque si ambas cosas no se hacen el tema se descompensa, no puedes penalizar sin proteger.

A partir de aquí los mecanismos serán complejos, porque todo lo es, pero la idea tiene que ser clara y brillar como una estrella para seguirla sin perderse (es sencillo, insisto, obliga a soltar y protege al que suelta).

Imprimiendo movimiento al parque de viviendo se atacará, de forma colateral, a la especulación de los precios asociados a los inmuebles, eliminando otro motivo más para que algunos retengan "activos"· inmobiliarios.

Porque llenarán sus bocas con palabras vacías y analgésicas, pero deben solucionar los problemas reales de la sociedad. Hablarán de indicadores macroeconómicos que no tienen por qué importarnos, para desviar atenciones y desplazar debates, pero las realidades que nos preocupan son crudas, nos hacen creer que situaciones generalizadas son excepciones y sueltan, a cambio, palabras brillantes, baratijas sin valor.

Nos merecemos políticos que no busquen perpetuarse, sino que luchen por su país y por su gente. No lo olvidemos, porque si no, acabaremos mereciendo la inmundicia que, hoy por hoy, transitamos.

miércoles, 13 de mayo de 2026

El lado correcto de la Historia

¿Nunca os habéis planteado que no estemos en el lado correcto de la Historia?

Asumimos nuestra realidad con un optimismo antropocéntrico que está sujeto con dos tiritas. Pensamos que lo nuestro es lo normal; nuestras costumbres, nuestro lenguaje, nuestras modas, incluso nuestro marco ideológico. Tenemos una maquinaria cultural que refuerza un imaginario colectivo, en el que, en nuestro caso, lo occidental es lo correcto. Pongamos, como ejemplo, el uso que hacemos del mundo árabe. En nuestras películas ellos son los malos, o los sospechosos que al final, algunos son buenos, porque empatizan con nuestros valores y nuestra bondad. Nos cuesta asumir una idea sencilla de plantear: que gente culturalmente distinta a nosotros sea buena. Siendo así todo sería más fácil, se reduciría a hablar de respeto a las diferencias.

Hablar de España sería asumir que el pulso migratorio y la realidad demográfica dicen que acabaremos nuevamente mezclados con nuestros vecinos africanos. Y cambiarán cosas, claro, y realidades. Seremos nuevos moriscos, nos guste o no. Implicará cambios, sí. Y, como madridista, a algún seguidor merengue de copa y puro no le gustará (y a muchos más), pero es una marea que no se detendrá con miradas necias. Habrá nuevos alcaldes, nuevas realidades y nuevas sensibilidades; nos mezclaremos nuevamente como ya hicimos antaño, y echaremos de menos viejas costumbres, por supuesto, y así lo contaremos. Volverá el viejo mantra de que nada es como lo de antes, y, lo bonito, es que seguiremos construyendo sobre ello.

Hablar del mundo incita a hablar de Trump, a rescatar la palabra "pérfido", a ver sus actitudes de abusón de colegio, de un colegio de unos cuantos miles de millones de seres, jugando el despiste mientras se jacta de todo. Matando a quien quiere, ocupando cualquier lugar, reclamando como suyo lo que desea. Con la desvergüenza del fuerte tonto, o del tonto listo, no sabría decir. Permitiendo el genocidio de Gaza, por qué no, siendo amigo de los que matan, siendo silencio en los que mueren. Convirtiendo el mundo en un enorme juego de mesa de color dólar. Y en ese contexto, otros, incluso menos afines que nosotros, verán un monstruo donde realmente hay un alguien bastante similar, sabiéndose, orgullosamente, al otro lado.

¿Nunca os habéis planteado que no estemos en el lado correcto de la Historia?


sábado, 13 de diciembre de 2025

El nudo de lo viral

Las novelas todavía se ajustan a ello, pero fuera de ellas queda lejos la sucesión de "planteamiento, nudo y desenlace". Hoy, en muchos ámbitos, comenzamos por el desenlace, luego, con suerte, algo del planteamiento, y habitualmente, nada del nudo. Mensajes sencillos y directos, vale más lanzarlos que argumentarlos; lo que no es rápido es lento, y lo lento se hunde pesado en alguna dimensión lejana a nosotros.

Fuera queda la hermosura del nudo, esa parte en que se contraponen los argumentos, las realidades y las percepciones, aquello que nos sume en una breve contradicción, pero que se solventa con el desenlace, tan soleado. Se activa el pensamiento, como en el proceso de la "tesis, antítesis y síntesis", algo menos, quizás, pero el desenlace y la síntesis son la solución a un problema que se había planteado. 

Si nos cuentan la solución directamente no hay forma de entender el problema. Queda un mensaje sin contexto, una consigna. Y las consignas llaman a que no pensemos. Llaman a aborregarnos, al seguidismo, a algo más conducible, más pastoreable.

Pensemos ahora en Instagram, o en Tik Tok, Facebook o Youtube. Se basan en lo inmediato, llamémoslo shorts al estilo youtubiano. Empezamos por el final, por la sorpresa, por el colofón. El resto sobra. 

Esto es un modo de pensamiento, y mucho de lo que hay se adapta a ello. Ganamos en rapidez, perdemos en pensamiento.

La política se sube al carro, va con sus intereses, la mala política, digo, pero la que, por desgracia, impera. Abundan los mensajes cortos y los tuits Lo viral tiene más recorrido que el pensamiento crítico.

Pensemos, porque si no lo hacemos como especie dejaremos ahí un espacio que rápidamente será ocupado por nuevas formas de inteligencia, basadas en el silicio, lejos de la calidez que a veces encontramos en el carbono.

miércoles, 15 de octubre de 2025

Tenemos un problema con la izquierda en España

Tenemos un problema con la izquierda en España. 

Han premiado con el premio Nobel de la Paz a María Corina Machado, la cual puede gustar a algunos mucho, poco o nada. Hay un contexto político en el cual muchos pueden (incluso quieren) posicionarse. El "presidente" Maduro legitimó su cargo gracias a un (reconocido internacionalmente) "pucherazo" electoral. Es decir, una persona se ha alzado ilegítimamente como representante de un país. Perpetúa con ello un régimen de izquierdas en el que o eres afín o eres disidente. Lo segundo implica un peligro intrínseco. Hay gente que lucha y se organiza contra ello, intenta reinstaurar una libertad que parece que no existe, de la mano del imperialismo, del consumismo y de todo lo que quieras, no exento lo que viene de sus propias maldades, pero algo, al fin y al cabo, legítimo en su propuesta. Nosotros vivimos en esa matriz capitalista y ni Pablo Iglesias, ni Ione Belarra ni Manu Pineda vomitan. María Corina Machado ha luchado contra ese régimen opresivo de Maduro y ha recibido el reconocimiento "por su incansable labor en la promoción de los derechos democráticos del pueblo de Venezuela y por su lucha por lograr una transición justa y pacífica de la dictadura a la democracia". Nuestra izquierda española (no centrista) se ha manifestado con claridad, dicen esto:

Pablo Iglesias: "Se lo podrían haber directamente a Adolf Hitler a título póstumo. El año que viene que lo compartan Putin y Zelenski. Si ya total..."

Ione Belarra, ha dicho que el premio Nobel de la Paz "ahora lo reciben golpistas y criminales de guerra"

Manu Pineda (IU): "Que no, que no es broma: le han dado el Nobel de la Paz a María Corina Machado, una fascista que llama a la violencia contra su propio pueblo todos los días (...) Después de eso, que le den a Netanyahu el de Protección Infantil y a Ayuso el de Cuidado de Ancianos"

¿De verdad podemos comparar la trayectoria de esta mujer con la de Adolf Hitler? ¿Ese es el respeto que tenemos a nuestros ideológicamente contrarios? Algo está mal si estos representantes de muchos de nosotros comienzan a lanzar palabras como si fueran piedras, intentado que hagan daño sin importar su forma. LAS PALABRAS NO SON ESO (valgan las mayúsculas). Las palabras expresan ideas, si tienes furia puedes manifestar en tus redes que estás furioso porque no ves representado en este galardón tus sensibilidades políticas, que ves un gran error en ello porque... (y lo razonas). Pero ¿dices que galardonar a esa mujer es equivalente a premiar a una persona que masacró en cámaras de gas a millones de judíos? ¿Llamamos criminal de guerra a una mujer que no ha ostentado una cargo de poder ni obviamente se ha visto implicada en ninguna guerra? Si exprimimos esas palabras vemos que únicamente queda FRUSTRACIÓN, pero ¿no son lo bastante adultos como para gestionar su frustración de una manera más educada y elegante? Parecen (y creo que son) niños consentidos, que han perdido Norte y humanidad, que  buscan el eco que se suele conseguir con lo grotesco.

La tragedia es que son buena parte de los que representan la izquierda en nuestro país. ¿Y qué pasa con aquellos que sentimos otra izquierda, más humana, más comprensiva? La antigua IU asumía con honestidad y elegancia su esencia minoritaria. Estos seres humanos que he citado transmiten odio mal digerido, no les imagino con la sensibilidad necesaria para ocupar el cargo que cada uno de ellos ocupa (cargo formal o cargo moral). No quiero entrar en la financiación venezolana a alguno de estos individuos lo cual creo que tendrá su lógico papel, que sería seguir socavando su honestidad, ni siquiera hace falta llegar a ello para dedicarles mi desprecio.

Muchos ciudadanos merecemos una mejor izquierda, más honesta, más sensible, más educada, que utilice las palabras con responsabilidad, que luche por construir un mejor país. Más coherente, por favor. Pedimos buenas personas, que sientan lo que predican, y que vivan como piensan. No son ellos. 


miércoles, 8 de octubre de 2025

Las curvas de nivel y el monocultivo

Las curvas de nivel, en una montaña, representan los puntos que se encuentran a una misma altura, para que nos entendamos sería la ruta que generaríamos si rodeáramos una montaña sin subir ni bajar nada, sería un paseo siempre al mismo nivel.

Las redes sociales y todas las plataformas de vídeos exprés (entiéndase Instagram, X o similares) generan ese efecto, nos sumergen en un mundo plano, basado en nuestros intereses, no se esfuerzan en la verticalidad, se basan en la cómoda horizontalidad; no se trata de explicar conceptos, ni de ahondar en realidades, nos sumen en un cómodo paseo sin cuestas, afable e inocuo. Ni nos construyen ni nos enriquecen, únicamente nos sumen en una redundancia circular.
Nos animan a transitar un mundo plano (bienvenidos al terraplanismo), a tener una concepción política concreta, y a ver como algo muy lejano otras sensibilidades, a las que miraremos con extrañeza.
Hay un refrán, no anacrónico, que dice que dos que duermen en el mismo colchón se vuelven de la misma condición. Pues bien, dormimos con aquello en lo que empleamos nuestro tiempo, y si habitamos lo plano nos convertiremos en eso, seres unidimensionales. La realidad es compleja y multidimensional, tiene aristas, y algunas siempre duelen, puede que diferentes para cada persona, pero siempre algunas hieren, chocan con nuestra concepción del mundo, porque sentimos a derechas, o a izquierdas, o más centrados, y siempre hay aspectos que no comprendemos, y nos extrañan, y nos interpelan (esta palabra sí es anacrónica, no el concepto). Y no solo política.
Última metáfora: los monocultivos empobrecen la tierra, eliminan progresivamente su fertilidad. No nos monocultivemos en somas inocuos. Hagamos por vivir, por ser biodiversos.
Todo comienza con tomar conciencia, o, dicho de otra forma, con la consciencia. 





jueves, 18 de septiembre de 2025

Es genocidio, imbécil

Vienen algunos preguntándose si son galgos o podencos, y tenemos que escucharlos articular sus palabras. Dirimiendo si los petardazos que lanzan contienen la suficiente maldad o no. Si matan como Dios manda o si es que se les va un poquillo la pólvora. Si se les muere el enemigo de hambre sin querer o qué pasa, si es que más avisados los civiles no podían estar... Y ¡ay los periodistas!, que también se les mueren todos, pena de fotos que no pueden hacer (fotos de pena que nadie podrá ver), van unos cuantos cientos parece. Son cosas que pasan. Porque cuidado, son aliados estratégicos, están en el bando de los buenos, reciben armas de las caras, justamente para poder apuntar bien y poder defenderse, de esos seres con tantas ganas de respirar... Cuidado con decirles nada, que tienen palabras forjadas en sangre de otra época, antisemita el que no calle. La historia les cambió el péndulo de posición, y algunos hijos de aquellos supervivientes han cambiado de bando, habitando la mayor de las crueldades. Mientras, en salones lejanos, los almeidas de turno discutirán si la palabra adecuada es adecuada, o si no lo es, porque podemos buscar otra, tenemos tiempo para entretenernos. Ayer perdió el Atlético, que injusticia lo de Simeone.

miércoles, 14 de mayo de 2025

Los vecinos y la distancia

Ocurre en mi vecindario, y me encanta. Vecinos limpiando la acera que da con su puerta. Vecinos limpiando de malas hierbas el parterre frente a su casa. Vecinos plantando un árbol en el alcorque desatendido por la municipalidad. Ejemplifica el promedio de nuestra psicología mental: atendemos con más esfuerzo lo cercano, lo circundante; así entendemos la familia, los amigos. Por ellos nos entregamos, nos sacrificamos.

Cuanto más distancia ponemos más fríos nos volvemos; pero somos una especie compleja: fabricamos conceptos, los incorporamos, empatizamos. Así podemos entender la solidaridad. Podemos entender los impuestos. Podemos enternecernos ante el deterioro del Amazonas. Pero la distancia hace su trabajo. En promedio somos distantes con la distancia. Encontraremos de todo en los extremos, psicópatas que matan en su familia, o voluntarios que mueren en otro país por otra causa, pero el promedio dicta la sociedad, o, mejor dicho, la sociedad dicta el promedio. Es como un campo de fuerza que se debilita al alejarnos.

La (buena) política debe entender esto, y entender que son superhéroes inmunes a ese campo de fuerza, voluntariosos en su entrega más allá de su cercanía y sus intereses. Abstraerse para ser una persona  entregada a su sociedad, haciendo de ella su familia, sufriendo con ellos, buscando las salidas con ellos, riendo, esforzándose y viviendo. La otra política, la mala, rendirá a su redil, pensará más en perpetuar que en servir. En esos casos puede más el grupo que la persona. ¿Será posible otra cosa?

sábado, 8 de marzo de 2025

La política, la fuerza y la locura

La política no deja de basarse en la previsibilidad, y esta se trabaja desde la diplomacia, que es el arte de suavizar las aristas de la realidad, construyendo así una versión más light de lo que hay, llevando lo indistinguible con lo que pudo ser a terreno propio. Se establece un ancla hacia la lógica; y el interés, que es lógico. Pero desde lo suave, es la premisa.

La locura aporta aleatoriedad e incertidumbre, en ciertos períodos no son caminos habitualmente trillados. La estrategia, como en el ajedrez, permite anticipar movimientos, al menos los más cercanos. Perdiendo eso nos acercamos al caos, y el caos en política suele ser autodestructivo, o destructivo, depende. 

Depende de la fuerza: el que controla la fuerza controla las direcciones, posee la rosa de los vientos, lo cual es como el santo grial, no puede caer en manos equivocadas.

Cuando la fuerza se une al caos, se genera, en ese punto (y para ese punto), una posición infinitamente ventajosa. Ahí, en ese momento, estamos perdidos, sabemos que si Trump se levanta de mal humor puede invadir Polonia, antes del desayuno, me refiero. Y el resto es prosa, porque lo suyo es poesía, de la mala, pero por vena, fuerte, y despiadada. Marcando el ritmo de una marcha militar, con compases hacia delante y hacia atrás.

Con la fuerza y la locura las palabras se redefinen para significar lo que uno quiera. Es un asunto de poderío y sumisión, lo cual asusta, como siempre ha pasado.

lunes, 30 de diciembre de 2024

La relación entre lo brillante y la luz

Existe una bonita relación entre lo brillante y la luz, y no es lo que parece, es lo otro.

Lo brillante existe. Es la parte imprescindible para que todo funcione, sin ello el promedio sería entre lo normal y lo mediocre, lo cual no nos beneficia... Es hermoso ver, entrever, que en la sociedad hay personas brillantes que desempeñan todos los oficios, desde los bonitos hasta los olvidados, desde lo estudiable a lo que no. En toda esa cotidianeidad la esperanza la mantienen ellos, con una terquedad vocacional.

Pueden estar bajo la luz o en la oscuridad, no tienen una afinidad definida, es más la circunstancia la que determina eso. Es por eso que muchos cobran poco, y viven malviviendo, emanando maestría desde la sencillez o la complejidad, dependiendo del caso. Son nodos que transmutan caos en armonía, allá donde habiten. Transformando la energía viven sus miserias. Pero ocupan un continuo, no temamos, habitan también posiciones más acomodadas. No tienen una afinidad definida por la luz, recordemos.

En cambio otros, no brillantes, adoptan un cariz polillesco, adorando aquello luminoso, acercándose a la luz con afán, animales de sangre fría que necesitan un calor que no nace en ellos. Orientan sus comedidas virtudes a desarrollar estrategias que maximicen su exposición al sol. Y ahí les vemos, haciendo extraños equilibrios en la cúspide, habituales de la farándula y la política.

Pese a ellos el mundo funciona, o lo intenta al menos. 

Hay un antiguo concepto, el del "ascensor social" que defendía que el trabajo y la valía se recompensaba con un ascenso de clase social. Aquí defiendo lo contrario. Sigue habiendo circuitos de élite, en los que la valía encuentra su reconocimiento, pero fuera de esos circuitos, muy lejanos para muchos, la valía sigue habitando cada célula de la sociedad, desempeñando un trabajo oscuro y, casi siempre, poco reconocido.

Y vuelvo al principio, donde definía como bonita la relación entre lo brillante y la luz. Para mí es así por la curiosa paradoja conceptual que se genera, uniendo lo brillante con lo oscuro, lo divino con lo invisible, como un hermoso truco de magia, que, sin entenderlo del todo, nos permite seguir viviendo.

sábado, 16 de noviembre de 2024

El máximo exponente del asco: la DANA y la política

No caben palabras de autocomplacencia después de más de 200 muertos, deben saber que ahí no entran las palabras bonitas, suenan a chiste de mal gusto. No pueden hablar con redondeces para describir las aristas de la realidad. No pueden montar un juego en el que cada uno acusa al otro en lo global, dejando entrever que ellos hicieron lo correcto y que las muertes competen al otro. Dan puro asco. Dan puto asco. 

Abundan negligencias suficientes para que todos sientan el pecado cerca y muestren un poco de humanidad, y no esa tosca estrategia de pureza con hedor a muerte. Deberían reconocer errores y sentarse para hacer un pacto de sangre para que nunca vuelva a ocurrir así.

Porque el agua volverá, eso no lo dudamos. Pero nos debe encontrar eficientes, habitantes del siglo XXI. Tecnológicamente preparados. Enterremos en ese lodo los egos, sus egos, y permitan sus señorías que se creen protocolos tecnócratas en el que nadie tenga que salir de un restaurante para evaluar si le interesa declarar o no una emergencia nacional, y nadie diga que pone a disposición los medios necesarios si se solicitan, y nadie, en definitiva, mate por inoperancia e incomparecencia, no dejándoles NUNCA la opción de evaluar si decir o no una palabra les va a enfangar metafóricamente. Mientras la gente muere.

Hace unos 20 años, un joven ingeniero que hoy escribe este blog, acudió a un centro de gestión de incendios. Ya entonces, en esa comunidad autónoma, cualquier conato de incendio se evaluaba desde todos los ángulos técnicos posibles, anticipando su peligrosidad en base a la orografía, condiciones climáticas en tiempo real (temperatura, viento...), creando un modelo capaz de prever la evolución del fuego, y si se estimaba una alta probabilidad de peligro se enviaba, de forma automática (sin mediación política) un helicóptero para iniciar las tareas de extinción y estimar si se requería un mayor número de medios.

Hace 20 años.

Por eso esto a muchos nos parece atávico, de otra era. Personas presas de una catástrofe natural aisladas durante más de 4 días, sin ejército, ni helicópteros, ni médicos, ni nada. Bomberos franceses llegando los primeros a alguna localidad. Vuelve a parecer un chiste malo. Política bizarra.

Y volvamos a ellos, en sus escaños, o asientos, o sillones, igual da. Hablando de cosas y de palabras, asignando culpas siempre a ellos. Diciendo palabras bonitas contra los otros, ellos, siempre, sobre los que echan esas culpas mutuas. Pena de grito sordo el mío, porque a mí me avergüenzan en cada célula, me hacen, creo que justificadamente, odiarles.


miércoles, 9 de octubre de 2024

La política y los iguales

La vida nos acerca en ocasiones a gente inesperada, incompatible con nuestro carácter, pero en situaciones que favorecen la convivencia, el roce, y, por qué no, el cariño. También sucede lo contrario, nos aleja de personas de cuya compañía disfrutaríamos con alegría. Hechos, situaciones, coincidencias, ritmos... todo ello configura nuestro tablero de vida, en el que, después de no haber tirado los dados, nos ha tocado jugar. Así muchos de nosotros interconectamos con un grupo heterogéneo, con denominadores comunes, pero con configuraciones cerebrales muy distintas; con ello se sintetiza, se contextualiza y se relativiza, llegamos a equilibrios de conveniencia, que son también equilibrios.

Hay, en cambio, otros, que eligen tener una identidad muy marcada, una ideología que traza con precisión la línea del bien y del mal. Ese sentimiento de unión puede ser muy potente, y genera gran cantidad de energía, la cual, en demasiadas ocasiones, es difícil de dirigir. Si materializamos la metáfora podríamos hablar de una superficie con aristas afiladas, como la hoja de un cuchillo.

La política actual se identifica más con el segundo caso que con el primero. Hablamos más de sentimiento de grupo, de nosotros contra ellos, de nuestras ideas frente a las suyas, de allá se descalabren, y cuanto más les duela mejor. Ahí viven ellos, diría que casi todos, con ese escaso sentimiento de comunidad, pensando más en dirigir que en coordinar, pensando más en ellos que en todos.

Valoramos positivamente, en lo que supone una generosidad conceptual, el trabajar por nuestros iguales, cuando debería ser algo más inclusivo: trabajar, también, por nuestros diferentes, ellos, los que pueblan junto a nosotros nuestras calles, aquellos que cuentan chistes que no despiertan nuestra risa, pero que son compañeros, amigos, desconocidos... todos entran, como nuestros afines, tan humanos... 

miércoles, 12 de junio de 2024

La camiseta de Zelenski

Veo un encuentro oficial entre dos presidentes, uno de ellos en camiseta. Son tiempos de guerra (allí), no está la cosa para guardar formas ni excesivos protocolos, todo debe hablar, hasta la indumentaria. Queda patente la diferencia entre lo importante y lo accesorio, más que nada lo accesorio, lo que sobra.

Damos un valor al protocolo que no lo tiene, pero se lo damos. No llevar traje en algunas circunstancias se interpreta como una falta de respeto. O no llevar corbata, o limitar la cortesía, vete tú a saber.

La mujer del César no solo debe ser sino parecer, se dice. Nos hemos quedado más con lo segundo que con lo primero. En ocasiones olvidamos la esencia para quedarnos con la apariencia. La (ya casi denostada) posverdad va por ahí: da igual todo, pero las formas importan, contradícete, pero con elegancia.

Y es triste, pero ahí habitamos, perdemos la esencia, guardamos la apariencia. En ese lugar residen gran parte de nuestros debates de primera línea política, ofendámonos con pudor mientras actuamos más allá de la ética.

miércoles, 22 de mayo de 2024

La política y el inglés

Últimamente escucho bastante la BBC, quiero reforzar mi escaso dominio del inglés, y escuchar gente nativa hablando ese inglés británico, tan correcto en la mayoría de las ocasiones, es una buen forma de educar mi dura mollera. En ello me doy cuenta de que la construcción del discurso en ocasiones se plantea de formas diametralmente opuestas, me explico: 

Escucho noticas, las noticias son abruptas porque te hablan de cualquier ocurrencia, la anécdota más estrambótica ocurrida en cualquier confín de la Tierra puede tener su momento de gloria, pero el discurso de alguna forma se hace para que todo refuerce el contenido a transmitir, existe a veces redundancia, a veces suavidad, casi siempre ambas, de forma que aquello que se escucha converja al mensaje a transmitir.

En otras ocasiones escucho programas en directo, a veces con un formato cómico, pequeños monólogos. La estructura en estos casos es muy diferente, todo el discurso está estructurado con un juego de aguantar (en largo) para soltar (en corto). Se prepara el chiste, la gracia, la ocurrencia, se alimenta, se da carrete, se amasa, se prepara, se orienta, y al final, de forma súbita, se suelta el golpe, generando la sorpresa y habitualmente la risa. Nunca me suelo enterar. Si pierdes la frase final, habitualmente no llegas a captar el sentido global. 

La política y el hacer político debería ser como lo primero: redundante y suave, reiterativo e incluso cansino, una propuesta coherente, casi sin aristas, donde cada decisión tomada vibrara con el resto de haceres pasados. En cambio, cuando uno percibe desorientado la actualidad política, como si no entendiera el idioma en que hablan... algo pasa.

sábado, 20 de abril de 2024

Política y entropía

El enfoque es muy sencillo: la vida tiende a la entropía, y hay quien se afana, en algunos momentos, a recuperar el orden que se desvanece sin pausa. Cualquiera en una casa con niños lo entiende, puedes recoger en cualquier momento para ver que, después del orden, siempre vuelve el caos. El equilibrio, si llega, lo da nuestro trabajo. La fuerza es la entropía, el contrapeso, nosotros.

Así, sin más, debiera ser el hacer político. La sociedad tiende a la entropía de la misma forma que el orden no surge solo: hay que mimarlo, quererlo, buscarlo, trabajarlo, perseguirlo. Y cierto, algún hacer estará teñido por ideología o adoctrinamiento, pero no cabe duda que la dirección que debieran seguir no deja de ser clara; todo sucumbe al tiempo, a la negligencia y al inmovilismo. Necesitamos fuerza activa que invierta su energía en invertir el desorden que tiende a invadirnos como la mala hierba. Siempre habrá trabajo para generar, para tejer, para arreglar, para cultivar. Exhaustos deberían llegar a sus camas por la noche.

Pero parece que algunos embrollan y enmarañan, estrategas profesionales que mienten y desmienten, que juegan a otro juego que no es el de crear paz.

miércoles, 27 de diciembre de 2023

Mandar obedeciendo

Los que en la noche andan hablaron: "Y vemos que este camino de gobierno que nombramos no es ya camino para los más, vemos que son los menos los que ahora mandan, y mandan sin obedecer, mandan mandando. Y entre los menos se pasan el poder del mando, sin escuchar a los más, mandan mandando los menos, sin obedecer el mando de los más. Sin razón mandan los menos, la palabra que viene de lejos dice que mandan sin democracia, sin mando del pueblo, y vemos que esta sinrazón de los que mandan mandando es la que conduce el andar de nuestro dolor y la que alimenta la pena de nuestros muertos. Y vemos que los que mandan mandando deben irse lejos para que haya otra vez razón y verdad en nuestro suelo. Y vemos que hay que cambiar y que manden los que mandan obedeciendo, y vemos que esa palabra que viene de lejos para nombrar la razón de gobierno, de `democracia', es buena para los más y para los menos."

https://es.wikisource.org/wiki/Discurso_del_Subcomandante_Marcos_%22Mandar_obedeciendo%22 

Lo bonito de esta idea es lo de mandar obedeciendo, esa humildad tan perdida que choca contra la idolatría y el individualismo. Aquí los que mandan mandan mandando, parece lógico, pero deberían mandar obedeciendo, eso debería definir el hacer político. Y no. Impera la perpetuación, el continuismo, el "be liquid" y, en definitiva, el atavismo político, entendido como poder. Suena abstracto, pero hoy aquí reina el personalismo, y sobran los votantes, desde el momento en que votan.

Mandar obedeciendo suena a utopía

miércoles, 15 de noviembre de 2023

Alta política II (pedanías)

Imaginaros... bueno, spoiler, no os imaginéis, tal cual.

Una pedanía y una población mayor, llamémosles B y A.
La pedanía (B) tiene unas pequeñas praderas. La población (A) no tiene espacios como esas praderas, por lo que es habitual que gente de A vaya frecuentemente a las praderas de B para comer, merendar... disfrutar.
B considera que eso no es justo, que se están sobre-explotando sus praderas (que A está sobre-explotando sus praderas). Por ello decide regular el uso de las mismas. No se podrá hacer picnic sin más. Habrá que pedir permiso al Ayuntamiento de la pedanía, que lo tiene. Venga vale, se puede hablar, ¿por qué no? Quizás A, que es más grande, se lo tenga que currar y dotar de más espacios como ese para uso común (de A y B).
Todavía no hay una regulación aprobada, por lo que el equipo de gobierno de B decide tomar medidas preventivas.
Decide(n) inundar las praderas (????) para que no se usen, creo que mientras se aprueba la normativa. Si vas y coincide, a mí me pasó, te lo cuentan.
El equipo de gobierno de B se enorgullece de su sinceridad al contarte todo, como si la franqueza le salvara. Si quiero una respuesta oficial, me cuentan, me dirán que la inundación de las praderas es un criterio del área de jardinería, siempre hay una respuesta elaborada para cualquiera que la pida. Soy Ingeniero de Montes, le digo, y me parece una barbaridad utilizar el agua de esa manera, te explico lo que hay y te doy la respuesta que quieras, me viene a decir. Es una barbaridad, le digo. Somos afables al hablar, pero es una barbaridad.
No podemos usar el agua (en abundancia) para conseguir un efecto disuasorio. No tenemos solución mejor, me dicen. Pregunto signo político, ya por curiosidad. Mezcla de siglas, se entrevé gobierno "progresista". No entiendo nada. 
Entramos (me encanta) en analizar las palabras con que defienden lo suyo. El agua la gastamos en esto. El agua no hay que gastarla, le digo, hay que usarla. Cambio la palabra si quieres, me dice. Pero importa la idea que hay detrás. El agua se gasta, es nuestra, y por ello hacemos esto con ella. Lejos evidentemente queda la concepción de sociedad, la certeza de la sequía que define nuestro futuro como país. Cerca queda la obviedad de que ese agua que pasa por la pedanía es mía, y por tanto la gasto en lo que quiera.
Es como la altura de miras pero al revés.
Apelo a un sentido común veo que en ocasiones escaso. Pensémonos como sociedad, pensémonos en ubuntu, todos ganamos, o todos perdemos.

P.D. Sin tapujos, hablamos de Aranjuez y del Cortijo de San Isidro, por si algún (exiguo) lector tuviera la curiosidad.

sábado, 4 de noviembre de 2023

Alta política I (el cole)

Imaginaros... bueno, spoiler, no os imaginéis, tal cual.

Un colegio público en España, educación en valores y eso, actividades extraescolares, fútbol, cómo no. Muchos niños en el equipo, se quiere dividir, y así, no sin cierta controversia, se decide dividir el equipo en dos, ¿criterio? Nivel. Primera vez que se decide eso en 16 años de extraescolares. Chat con los padres, cargados de bonitos eufemismos, ¿realidad para los niños? Equipo de buenos y malos. Bueno, podría funcionar sin más vueltas, por qué no. Pero no. Se empiezan a dar rápidamente casos en los que, ya en el patio, no se deja jugar a algunos niños; del equipo de los malos, claro. Algún niño además lo interioriza de una forma regu (ahora manejo yo algún simple eufemismo). Venga, reunión de padres, vamos a hablarlo, han pasado apenas 3-4 días, los equipos ni están todavía inscritos en la liga escolar. Vamos a hablarlo, y sí, pero... no. Hablemos de equipo A y equipo B, todos entendemos. Los padres del equipo A, en bloque, opinan que no, sin más. Que sus hijos merecen tener la mejor educación (futbolística) posible, que separando cada uno aprende a su ritmo, que es lo más (¿pedagógico?). Sí, pedagógico. Dicen. Alguien les intenta explicar que la pedagogía, al menos hoy, es otra cosa, que los niños, en el cole cole, no se les segrega por niveles, que están todos mezclados, que eso es bueno para ellos, que así se fomentan valores (¿valores?), que hay escuelas de fútbol más allá del deporte escolar donde todo padre tiene derecho a llevar a su futuro Messi, pero que el cole, y el deporte en el cole, sirve sobre todo para fomentar otras cosas, el grupo, el equipo, el todos juntos, el todos ganamos o todos perdemos (ubuntu), y si aún así se gana, genial. (¿Quizás un sencillo símil de una concepción utópica de la Sociedad?)

Olvidaba. 7 años los niños. Y las niñas. En el equipo de los malos, claro. Las niñas, digo.

Nada, los padres del A-Team se enrocan (O-O) (enroque corto), no quieren que se divida de otra forma. Por nivel es lo mejor para todos. Dicen. Amén.

El cole, bueno, el AMPA, después de quejas en el Ayuntamiento decide rehacer equipos. Preguntan a todos los niños con qué 2 amigos les gustaría estar en el equipo y hacen grupos de forma que, al menos, esté uno de los que quieren.

El A-Team rabia. Parece que sus hijOs no van a desarrollar sus habilidades (futbolísticas) como debieran.

No llevan a sus hijos al siguiente entrenamiento. En bloque.

Los entrenadores deciden dejar de entrenar al equipo.

Hablemos de política.

Analogías, similitudes. ¿Quizás sea el típico caso donde alguien en posición de privilegio decide que lo mejor para todos es conservar esa posición de privilegio? Quiero pensar que este caso tan particular y tan local, es una anomalía estadística, ha coincidido así, por algo, por nada. Porque si extrapolamos ese comportamiento a un nivel más general nos encontramos con mierda. Mucha mierda. No la de los músicos. La otra. La que huele mal. Pensemos por ejemplo en el caso de las regiones más ricas, que acostumbran a pedir más independencia que las regiones más pobres, alegando factores históricos, culturales o cualquier otro que sea mínimamente lógico.

Vivimos en sociedad, y escrito parece sencillo: lo mejor para todos es (casi seguro) lo mejor para todos (bonita tautología), pero no, algunos siguen pensando que lo mejor para uno es lo mejor para todos... allá sufra el resto; y eso funciona, claro, si el uno está arriba. 

Invoquemos los postulados ecologistas, o el dilema del prisionero, lo que sea, pero aprendamos que si todos ganamos ganamos todos, que segregar personas no es bonito, que estamos juntos en esto, que conviene apostar por la educación en valores de nuestros hijos, que la cooperación implica gentes distintas en un objetivo común. En nuestra sociedad la competitividad manda, inculquemos valores a nuestros hijos e hijas para que tengan bonitas armas para enfrentarse a esa crudeza.


miércoles, 24 de mayo de 2023

Intermitentes

La observación de la cotidianidad es una forma directa y bonita de observar cómo nos comportamos con nuestros semejantes:

De igual forma que establecí una analogía entre la forma de cruzar la calle y la personalidad subyacente en el peatón (https://alter-politica.blogspot.com/2021/07/la-relacion-entre-cruzar-la-calle-los.html) se podría establecer una interesante clasificación análoga con la forma que tiene la gente de usar los intermitentes en los coches.

Yendo en coche, ¿qué supone utilizar el intermitente o no?

En muchos casos afecta a nuestra seguridad, así que entonces estaríamos implicando nuestro propio (sano) egoísmo. Hacer eso es bueno para nosotros, y por tanto lo hacemos.

En otros casos no afecta a nuestra seguridad, supone únicamente un aviso a otros conductores, supone que sepan lo que vamos a hacer, lo cual les influirá a ellos, y no a nosotros. ¿Qué implica? Cierto grado de altruismo, hacia los demás, y hacia el medio ambiente. El que "ellos" conozcan lo que vamos a hacer condiciona que frenen o no en (por ejemplo) una rotonda, una frenada innecesaria implica una pérdida de tiempo, un mayor consumo de combustible (implica un nuevo arrancar) y una pequeña sensación de que cada uno va a lo suyo.

El que no concedamos ese pequeño gesto (movimiento de un solo dedo) denota que no nos importa ese pequeño inmediato. Todos somos conscientes de que a ese conductor cercano le hace la vida "una pizca" más fácil el conocer si nos vamos a desviar o no en la salida anterior a la suya. Y si no lo hacemos es que no nos importa. Y si no nos importa ese pequeño gesto cercano la probabilidad de que nos importe aquello más lejano disminuye, cómo no, o es menos real. Es mover un simple dedo. El no hacerlo, por activa o por pasiva, nos resta credibilidad. Las pequeñas cercanías nos definen quizás más de lo que no pensamos.

No creo en la gente miserable en lo cercano y altruista en lo global. Pura desconfianza. Aunque bieninfluyan en el mundo. Siento afinidad por la gente pequeña que es buena persona en lo cercano. Sin más.

Analogías con lo político, como en otras ocasiones, lo dejo a vuestro criterio.

miércoles, 26 de abril de 2023

Primer día de cole

Da igual que lo haya vivido ya más veces. El primer día de cole de mi pequeño es un día especial, tan pequeño, y con su uniforme, primera vez que se lo pone. Vuelan las fotos, enviándolas a los abuelos y a gente cercana. Le queda tan bien... le hace mayor, ya como sus hermanos. No aprendo que esa novedad que fotografío va a ser la tónica general a partir de ahora. La foto que ahora veo con un aura de grandiosa frescura es la nueva realidad. Un mes después miraré la foto y en mis ojos no habitará esa tierna sorpresa, más bien una habitualidad apuntalada con la lenta reiteración de los minutos.

¿Y qué es aquello que no acabo de aprender? Que la novedad sorprende, claro, casi por definición. Pero que el día después, la novedad ya ha perdido parte de su brillo, y ya no requiere con tanta ansia mi atención... y que dos días después quizás ni me moleste en mirarla.

Esto la gente que se dedica a tratar con la gente lo sabe, juegan con ello y juegan con nosotros. Dos días después perdemos la atención y diluimos el enfado: seguimos siendo un poco rebaño, y como tal se nos pastorea.

Leamos, opinemos, discrepemos, desconfiemos. Derroquemos la posverdad.

sábado, 18 de marzo de 2023

Palabras e imágenes: fin de un reinado

 1.

Venimos de la palabra. La hemos usado, empleado, subcontratado, condecorado y violado. Al menos. No la hemos condenado, la necesitamos. Pero ha sido profundamente devaluada. Si salimos de su uso coloquial, necesitamos firmas digitales y juramentos para confirmar su valía. (¿Su reinado? Unos miles de años).

Nos pareció más fiable la imagen, más verídica, "una imagen vale más que mil palabras" (nos vendieron), los artículos periodísticos venían acompañados de imágenes, para corroborar la idea esbozada con palabras. Nuestro cerebro analiza tanto la información evidente como los pequeños detalles, y no deja de ser capaz de interpolar para crear una representación de esa realidad que se nos arroja ante los ojos. Pero perdimos también la imagen, los famosos retoques de photoshop de los famosos, por ejemplo; el arte de la falsificación llegó para quedarse. No te fíes de las imágenes, parece que nos dijeron, cualquier cosa que veas puede ser una (bonita, perversa... elige el adjetivo) mentira. (¿Su reinado? Apenas dos siglos).

Y por fin (spoiler) perdemos la imagen en movimiento (el video) ese baluarte de sensatez y de lo verdadero. Un video podía comenzar una revuelta. Un presidente condenando un atentado, o respondiendo a un país, un actor con unas desafortunadas declaraciones, un caso de violencia policial... hasta ahora había sido irrefutable. Hoy estamos en la antesala (deepfake) de otro imperio caído. (¿Su reinado? Apenas un siglo).

2.

Hoy no pondríamos la mano en el fuego por ninguna palabra que nadie dijera, por ninguna imagen ni por ningún video que viéramos. Nos arrojan a un terreno donde reina la desconfianza. No hay formas de comunicación que no puedan ser falseadas. Internet no ha contribuido a ello (¡bienvenidos a la información y a la desinformación!). ¿Dónde nos deja? En un período previo a la Ilustración (la cual se definió como por su declarada finalidad de disipar las tinieblas de la ignorancia de la humanidad mediante las luces del conocimiento y la razón). La dualidad en la que vivimos no es fácil de manejar, nunca tuvimos más acceso a la información y a la desinformación como ahora. Y no se nos ha educado en ello. Las humanidades pierden fuerza, las universidades (aquí) se orientan a lo práctico. No nos han educado para tener criterio, para cuestionarnos nada. Vivimos la época que se puede resumir en ese eslogan de Kodak: "you press the button, we do the rest", lo cual se traduce en un gigantesco: "No pienses".

Necesitamos un (difícil) cambio, no hay masa crítica para ello, pero estamos hipotecando el futuro de nuestra sociedad. Yo pongo el (sordo) preámbulo, pero hacen falta pasos.