sábado, 13 de diciembre de 2025

El nudo de lo viral

Las novelas todavía se ajustan a ello, pero fuera de ellas queda lejos la sucesión de "planteamiento, nudo y desenlace". Hoy, en muchos ámbitos, comenzamos por el desenlace, luego, con suerte, algo del planteamiento, y habitualmente, nada del nudo. Mensajes sencillos y directos, vale más lanzarlos que argumentarlos; lo que no es rápido es lento, y lo lento se hunde pesado en alguna dimensión lejana a nosotros.

Fuera queda la hermosura del nudo, esa parte en que se contraponen los argumentos, las realidades y las percepciones, aquello que nos sume en una breve contradicción, pero que se solventa con el desenlace, tan soleado. Se activa el pensamiento, como en el proceso de la "tesis, antítesis y síntesis", algo menos, quizás, pero el desenlace y la síntesis son la solución a un problema que se había planteado. 

Si nos cuentan la solución directamente no hay forma de entender el problema. Queda un mensaje sin contexto, una consigna. Y las consignas llaman a que no pensemos. Llaman a aborregarnos, al seguidismo, a algo más conducible, más pastoreable.

Pensemos ahora en Instagram, o en Tik Tok, Facebook o Youtube. Se basan en lo inmediato, llamémoslo shorts al estilo youtubiano. Empezamos por el final, por la sorpresa, por el colofón. El resto sobra. 

Esto es un modo de pensamiento, y mucho de lo que hay se adapta a ello. Ganamos en rapidez, perdemos en pensamiento.

La política se sube al carro, va con sus intereses, la mala política, digo, pero la que, por desgracia, impera. Abundan los mensajes cortos y los tuits Lo viral tiene más recorrido que el pensamiento crítico.

Pensemos, porque si no lo hacemos como especie dejaremos ahí un espacio que rápidamente será ocupado por nuevas formas de inteligencia, basadas en el silicio, lejos de la calidez que a veces encontramos en el carbono.

miércoles, 15 de octubre de 2025

Tenemos un problema con la izquierda en España

Tenemos un problema con la izquierda en España. 

Han premiado con el premio Nobel de la Paz a María Corina Machado, la cual puede gustar a algunos mucho, poco o nada. Hay un contexto político en el cual muchos pueden (incluso quieren) posicionarse. El "presidente" Maduro legitimó su cargo gracias a un (reconocido internacionalmente) "pucherazo" electoral. Es decir, una persona se ha alzado ilegítimamente como representante de un país. Perpetúa con ello un régimen de izquierdas en el que o eres afín o eres disidente. Lo segundo implica un peligro intrínseco. Hay gente que lucha y se organiza contra ello, intenta reinstaurar una libertad que parece que no existe, de la mano del imperialismo, del consumismo y de todo lo que quieras, no exento lo que viene de sus propias maldades, pero algo, al fin y al cabo, legítimo en su propuesta. Nosotros vivimos en esa matriz capitalista y ni Pablo Iglesias, ni Ione Belarra ni Manu Pineda vomitan. María Corina Machado ha luchado contra ese régimen opresivo de Maduro y ha recibido el reconocimiento "por su incansable labor en la promoción de los derechos democráticos del pueblo de Venezuela y por su lucha por lograr una transición justa y pacífica de la dictadura a la democracia". Nuestra izquierda española (no centrista) se ha manifestado con claridad, dicen esto:

Pablo Iglesias: "Se lo podrían haber directamente a Adolf Hitler a título póstumo. El año que viene que lo compartan Putin y Zelenski. Si ya total..."

Ione Belarra, ha dicho que el premio Nobel de la Paz "ahora lo reciben golpistas y criminales de guerra"

Manu Pineda (IU): "Que no, que no es broma: le han dado el Nobel de la Paz a María Corina Machado, una fascista que llama a la violencia contra su propio pueblo todos los días (...) Después de eso, que le den a Netanyahu el de Protección Infantil y a Ayuso el de Cuidado de Ancianos"

¿De verdad podemos comparar la trayectoria de esta mujer con la de Adolf Hitler? ¿Ese es el respeto que tenemos a nuestros ideológicamente contrarios? Algo está mal si estos representantes de muchos de nosotros comienzan a lanzar palabras como si fueran piedras, intentado que hagan daño sin importar su forma. LAS PALABRAS NO SON ESO (valgan las mayúsculas). Las palabras expresan ideas, si tienes furia puedes manifestar en tus redes que estás furioso porque no ves representado en este galardón tus sensibilidades políticas, que ves un gran error en ello porque... (y lo razonas). Pero ¿dices que galardonar a esa mujer es equivalente a premiar a una persona que masacró en cámaras de gas a millones de judíos? ¿Llamamos criminal de guerra a una mujer que no ha ostentado una cargo de poder ni obviamente se ha visto implicada en ninguna guerra? Si exprimimos esas palabras vemos que únicamente queda FRUSTRACIÓN, pero ¿no son lo bastante adultos como para gestionar su frustración de una manera más educada y elegante? Parecen (y creo que son) niños consentidos, que han perdido Norte y humanidad, que  buscan el eco que se suele conseguir con lo grotesco.

La tragedia es que son buena parte de los que representan la izquierda en nuestro país. ¿Y qué pasa con aquellos que sentimos otra izquierda, más humana, más comprensiva? La antigua IU asumía con honestidad y elegancia su esencia minoritaria. Estos seres humanos que he citado transmiten odio mal digerido, no les imagino con la sensibilidad necesaria para ocupar el cargo que cada uno de ellos ocupa (cargo formal o cargo moral). No quiero entrar en la financiación venezolana a alguno de estos individuos lo cual creo que tendrá su lógico papel, que sería seguir socavando su honestidad, ni siquiera hace falta llegar a ello para dedicarles mi desprecio.

Muchos ciudadanos merecemos una mejor izquierda, más honesta, más sensible, más educada, que utilice las palabras con responsabilidad, que luche por construir un mejor país. Más coherente, por favor. Pedimos buenas personas, que sientan lo que predican, y que vivan como piensan. No son ellos. 


miércoles, 8 de octubre de 2025

Las curvas de nivel y el monocultivo

Las curvas de nivel, en una montaña, representan los puntos que se encuentran a una misma altura, para que nos entendamos sería la ruta que generaríamos si rodeáramos una montaña sin subir ni bajar nada, sería un paseo siempre al mismo nivel.

Las redes sociales y todas las plataformas de vídeos exprés (entiéndase Instagram, X o similares) generan ese efecto, nos sumergen en un mundo plano, basado en nuestros intereses, no se esfuerzan en la verticalidad, se basan en la cómoda horizontalidad; no se trata de explicar conceptos, ni de ahondar en realidades, nos sumen en un cómodo paseo sin cuestas, afable e inocuo. Ni nos construyen ni nos enriquecen, únicamente nos sumen en una redundancia circular.
Nos animan a transitar un mundo plano (bienvenidos al terraplanismo), a tener una concepción política concreta, y a ver como algo muy lejano otras sensibilidades, a las que miraremos con extrañeza.
Hay un refrán, no anacrónico, que dice que dos que duermen en el mismo colchón se vuelven de la misma condición. Pues bien, dormimos con aquello en lo que empleamos nuestro tiempo, y si habitamos lo plano nos convertiremos en eso, seres unidimensionales. La realidad es compleja y multidimensional, tiene aristas, y algunas siempre duelen, puede que diferentes para cada persona, pero siempre algunas hieren, chocan con nuestra concepción del mundo, porque sentimos a derechas, o a izquierdas, o más centrados, y siempre hay aspectos que no comprendemos, y nos extrañan, y nos interpelan (esta palabra sí es anacrónica, no el concepto). Y no solo política.
Última metáfora: los monocultivos empobrecen la tierra, eliminan progresivamente su fertilidad. No nos monocultivemos en somas inocuos. Hagamos por vivir, por ser biodiversos.
Todo comienza con tomar conciencia, o, dicho de otra forma, con la consciencia. 





jueves, 18 de septiembre de 2025

Es genocidio, imbécil

Vienen algunos preguntándose si son galgos o podencos, y tenemos que escucharlos articular sus palabras. Dirimiendo si los petardazos que lanzan contienen la suficiente maldad o no. Si matan como Dios manda o si es que se les va un poquillo la pólvora. Si se les muere el enemigo de hambre sin querer o qué pasa, si es que más avisados los civiles no podían estar... Y ¡ay los periodistas!, que también se les mueren todos, pena de fotos que no pueden hacer (fotos de pena que nadie podrá ver), van unos cuantos cientos parece. Son cosas que pasan. Porque cuidado, son aliados estratégicos, están en el bando de los buenos, reciben armas de las caras, justamente para poder apuntar bien y poder defenderse, de esos seres con tantas ganas de respirar... Cuidado con decirles nada, que tienen palabras forjadas en sangre de otra época, antisemita el que no calle. La historia les cambió el péndulo de posición, y algunos hijos de aquellos supervivientes han cambiado de bando, habitando la mayor de las crueldades. Mientras, en salones lejanos, los almeidas de turno discutirán si la palabra adecuada es adecuada, o si no lo es, porque podemos buscar otra, tenemos tiempo para entretenernos. Ayer perdió el Atlético, que injusticia lo de Simeone.

miércoles, 14 de mayo de 2025

Los vecinos y la distancia

Ocurre en mi vecindario, y me encanta. Vecinos limpiando la acera que da con su puerta. Vecinos limpiando de malas hierbas el parterre frente a su casa. Vecinos plantando un árbol en el alcorque desatendido por la municipalidad. Ejemplifica el promedio de nuestra psicología mental: atendemos con más esfuerzo lo cercano, lo circundante; así entendemos la familia, los amigos. Por ellos nos entregamos, nos sacrificamos.

Cuanto más distancia ponemos más fríos nos volvemos; pero somos una especie compleja: fabricamos conceptos, los incorporamos, empatizamos. Así podemos entender la solidaridad. Podemos entender los impuestos. Podemos enternecernos ante el deterioro del Amazonas. Pero la distancia hace su trabajo. En promedio somos distantes con la distancia. Encontraremos de todo en los extremos, psicópatas que matan en su familia, o voluntarios que mueren en otro país por otra causa, pero el promedio dicta la sociedad, o, mejor dicho, la sociedad dicta el promedio. Es como un campo de fuerza que se debilita al alejarnos.

La (buena) política debe entender esto, y entender que son superhéroes inmunes a ese campo de fuerza, voluntariosos en su entrega más allá de su cercanía y sus intereses. Abstraerse para ser una persona  entregada a su sociedad, haciendo de ella su familia, sufriendo con ellos, buscando las salidas con ellos, riendo, esforzándose y viviendo. La otra política, la mala, rendirá a su redil, pensará más en perpetuar que en servir. En esos casos puede más el grupo que la persona. ¿Será posible otra cosa?

sábado, 8 de marzo de 2025

La política, la fuerza y la locura

La política no deja de basarse en la previsibilidad, y esta se trabaja desde la diplomacia, que es el arte de suavizar las aristas de la realidad, construyendo así una versión más light de lo que hay, llevando lo indistinguible con lo que pudo ser a terreno propio. Se establece un ancla hacia la lógica; y el interés, que es lógico. Pero desde lo suave, es la premisa.

La locura aporta aleatoriedad e incertidumbre, en ciertos períodos no son caminos habitualmente trillados. La estrategia, como en el ajedrez, permite anticipar movimientos, al menos los más cercanos. Perdiendo eso nos acercamos al caos, y el caos en política suele ser autodestructivo, o destructivo, depende. 

Depende de la fuerza: el que controla la fuerza controla las direcciones, posee la rosa de los vientos, lo cual es como el santo grial, no puede caer en manos equivocadas.

Cuando la fuerza se une al caos, se genera, en ese punto (y para ese punto), una posición infinitamente ventajosa. Ahí, en ese momento, estamos perdidos, sabemos que si Trump se levanta de mal humor puede invadir Polonia, antes del desayuno, me refiero. Y el resto es prosa, porque lo suyo es poesía, de la mala, pero por vena, fuerte, y despiadada. Marcando el ritmo de una marcha militar, con compases hacia delante y hacia atrás.

Con la fuerza y la locura las palabras se redefinen para significar lo que uno quiera. Es un asunto de poderío y sumisión, lo cual asusta, como siempre ha pasado.

lunes, 30 de diciembre de 2024

La relación entre lo brillante y la luz

Existe una bonita relación entre lo brillante y la luz, y no es lo que parece, es lo otro.

Lo brillante existe. Es la parte imprescindible para que todo funcione, sin ello el promedio sería entre lo normal y lo mediocre, lo cual no nos beneficia... Es hermoso ver, entrever, que en la sociedad hay personas brillantes que desempeñan todos los oficios, desde los bonitos hasta los olvidados, desde lo estudiable a lo que no. En toda esa cotidianeidad la esperanza la mantienen ellos, con una terquedad vocacional.

Pueden estar bajo la luz o en la oscuridad, no tienen una afinidad definida, es más la circunstancia la que determina eso. Es por eso que muchos cobran poco, y viven malviviendo, emanando maestría desde la sencillez o la complejidad, dependiendo del caso. Son nodos que transmutan caos en armonía, allá donde habiten. Transformando la energía viven sus miserias. Pero ocupan un continuo, no temamos, habitan también posiciones más acomodadas. No tienen una afinidad definida por la luz, recordemos.

En cambio otros, no brillantes, adoptan un cariz polillesco, adorando aquello luminoso, acercándose a la luz con afán, animales de sangre fría que necesitan un calor que no nace en ellos. Orientan sus comedidas virtudes a desarrollar estrategias que maximicen su exposición al sol. Y ahí les vemos, haciendo extraños equilibrios en la cúspide, habituales de la farándula y la política.

Pese a ellos el mundo funciona, o lo intenta al menos. 

Hay un antiguo concepto, el del "ascensor social" que defendía que el trabajo y la valía se recompensaba con un ascenso de clase social. Aquí defiendo lo contrario. Sigue habiendo circuitos de élite, en los que la valía encuentra su reconocimiento, pero fuera de esos circuitos, muy lejanos para muchos, la valía sigue habitando cada célula de la sociedad, desempeñando un trabajo oscuro y, casi siempre, poco reconocido.

Y vuelvo al principio, donde definía como bonita la relación entre lo brillante y la luz. Para mí es así por la curiosa paradoja conceptual que se genera, uniendo lo brillante con lo oscuro, lo divino con lo invisible, como un hermoso truco de magia, que, sin entenderlo del todo, nos permite seguir viviendo.