sábado, 11 de julio de 2026

Ideas sobre la vivienda

Hablemos de vivienda.

De la vergüenza nacional que vivimos con este asunto. Del gobierno de izquierdas (ya le tocará a la derecha lo mismo en su momento), que lleva unos cuantos años en el poder, y que, en esto, no ha hecho casi nada, por no decir nada. Hablemos de ello.

Hablemos de las ideas básicas, son sencillas. Articularlas por supuesto que no es fácil, pero para eso son Gobierno de España.

El problema se expone fácil. En España tenemos un problema con la vivienda. No es accesible para las nuevas generaciones que se emancipan. Deberían ser suficientes, pero no lo son, ¿por qué? Simplificando no poco, por dos razones:

- No se penaliza la tenencia de viviendas vacías

- No se protege suficientemente al propietario en los procesos de alquiler de vivienda

Y ambos aspectos deben atacarse a la vez: se debe penalizar al propietario que mantiene de forma pertinaz su segunda vivienda vacía. Y se debe proteger al propietario que alquila su vivienda. Porque si ambas cosas no se hacen el tema se descompensa, no puedes penalizar sin proteger.

A partir de aquí los mecanismos serán complejos, porque todo lo es, pero la idea tiene que ser clara y brillar como una estrella para seguirla sin perderse (es sencillo, insisto, obliga a soltar y protege al que suelta).

Imprimiendo movimiento al parque de viviendo se atacará, de forma colateral, a la especulación de los precios asociados a los inmuebles, eliminando otro motivo más para que algunos retengan "activos"· inmobiliarios.

Porque llenarán sus bocas con palabras vacías y analgésicas, pero deben solucionar los problemas reales de la sociedad. Hablarán de indicadores macroeconómicos que no tienen por qué importarnos, para desviar atenciones y desplazar debates, pero las realidades que nos preocupan son crudas, nos hacen creer que situaciones generalizadas son excepciones y sueltan, a cambio, palabras brillantes, baratijas sin valor.

Nos merecemos políticos que no busquen perpetuarse, sino que luchen por su país y por su gente. No lo olvidemos, porque si no, acabaremos mereciendo la inmundicia que, hoy por hoy, transitamos.

miércoles, 13 de mayo de 2026

El lado correcto de la Historia

¿Nunca os habéis planteado que no estemos en el lado correcto de la Historia?

Asumimos nuestra realidad con un optimismo antropocéntrico que está sujeto con dos tiritas. Pensamos que lo nuestro es lo normal; nuestras costumbres, nuestro lenguaje, nuestras modas, incluso nuestro marco ideológico. Tenemos una maquinaria cultural que refuerza un imaginario colectivo, en el que, en nuestro caso, lo occidental es lo correcto. Pongamos, como ejemplo, el uso que hacemos del mundo árabe. En nuestras películas ellos son los malos, o los sospechosos que al final, algunos son buenos, porque empatizan con nuestros valores y nuestra bondad. Nos cuesta asumir una idea sencilla de plantear: que gente culturalmente distinta a nosotros sea buena. Siendo así todo sería más fácil, se reduciría a hablar de respeto a las diferencias.

Hablar de España sería asumir que el pulso migratorio y la realidad demográfica dicen que acabaremos nuevamente mezclados con nuestros vecinos africanos. Y cambiarán cosas, claro, y realidades. Seremos nuevos moriscos, nos guste o no. Implicará cambios, sí. Y, como madridista, a algún seguidor merengue de copa y puro no le gustará (y a muchos más), pero es una marea que no se detendrá con miradas necias. Habrá nuevos alcaldes, nuevas realidades y nuevas sensibilidades; nos mezclaremos nuevamente como ya hicimos antaño, y echaremos de menos viejas costumbres, por supuesto, y así lo contaremos. Volverá el viejo mantra de que nada es como lo de antes, y, lo bonito, es que seguiremos construyendo sobre ello.

Hablar del mundo incita a hablar de Trump, a rescatar la palabra "pérfido", a ver sus actitudes de abusón de colegio, de un colegio de unos cuantos miles de millones de seres, jugando el despiste mientras se jacta de todo. Matando a quien quiere, ocupando cualquier lugar, reclamando como suyo lo que desea. Con la desvergüenza del fuerte tonto, o del tonto listo, no sabría decir. Permitiendo el genocidio de Gaza, por qué no, siendo amigo de los que matan, siendo silencio en los que mueren. Convirtiendo el mundo en un enorme juego de mesa de color dólar. Y en ese contexto, otros, incluso menos afines que nosotros, verán un monstruo donde realmente hay un alguien bastante similar, sabiéndose, orgullosamente, al otro lado.

¿Nunca os habéis planteado que no estemos en el lado correcto de la Historia?