Hablemos de vivienda.
De la vergüenza nacional que vivimos con este asunto. Del gobierno de izquierdas (ya le tocará a la derecha lo mismo en su momento), que lleva unos cuantos años en el poder, y que, en esto, no ha hecho casi nada, por no decir nada. Hablemos de ello.
Hablemos de las ideas básicas, son sencillas. Articularlas por supuesto que no es fácil, pero para eso son Gobierno de España.
El problema se expone fácil. En España tenemos un problema con la vivienda. No es accesible para las nuevas generaciones que se emancipan. Deberían ser suficientes, pero no lo son, ¿por qué? Simplificando no poco, por dos razones:
- No se penaliza la tenencia de viviendas vacías
- No se protege suficientemente al propietario en los procesos de alquiler de vivienda
Y ambos aspectos deben atacarse a la vez: se debe penalizar al propietario que mantiene de forma pertinaz su segunda vivienda vacía. Y se debe proteger al propietario que alquila su vivienda. Porque si ambas cosas no se hacen el tema se descompensa, no puedes penalizar sin proteger.
A partir de aquí los mecanismos serán complejos, porque todo lo es, pero la idea tiene que ser clara y brillar como una estrella para seguirla sin perderse (es sencillo, insisto, obliga a soltar y protege al que suelta).
Imprimiendo movimiento al parque de viviendo se atacará, de forma colateral, a la especulación de los precios asociados a los inmuebles, eliminando otro motivo más para que algunos retengan "activos"· inmobiliarios.
Porque llenarán sus bocas con palabras vacías y analgésicas, pero deben solucionar los problemas reales de la sociedad. Hablarán de indicadores macroeconómicos que no tienen por qué importarnos, para desviar atenciones y desplazar debates, pero las realidades que nos preocupan son crudas, nos hacen creer que situaciones generalizadas son excepciones y sueltan, a cambio, palabras brillantes, baratijas sin valor.
Nos merecemos políticos que no busquen perpetuarse, sino que luchen por su país y por su gente. No lo olvidemos, porque si no, acabaremos mereciendo la inmundicia que, hoy por hoy, transitamos.
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