miércoles, 14 de octubre de 2026

ONO y el PSOE

Fui cliente de ONO, no sé si se recuerda, uno de los grandes operadores de internet. Estuve con ellos varios años, allá en los albores de internet, cuando descubrimos que teníamos una nueva necesidad, que nos conectaba con mucho y nos desconectaba con más. En esas seguimos, aprendiendo a convivir con algo que nos transforma a una velocidad que nos cuesta entender.

Divagaciones aparte, tuve mis más y mis menos con ONO, aunque al final nuestra relación empresa-cliente se fue deteriorando. Diversas incidencias no resueltas satisfactoriamente enturbiaron mi humor, hasta que decidí rescindir mi contrato con ellos. Fue en ese momento, al comunicarles mi decisión, en el que llegaron los cantos de sirena, donde desaparecieron todas las luchas para dar paso a un bonito mundo nuevo, donde mejoraban sensiblemente mis condiciones, reduciendo precio y aumentando prestaciones.

Les mandé, obviamente, a tomar por culo. No con esas palabras, claro, el decoro se puede mantener detrás de cualquier idea.

Me sentí totalmente estafado, ya que no me hicieron ningún tipo de caso hasta que decidí tomar la decisión de irme, y, en ese momento, pasé a importarles mucho, haciendo un esfuerzo real por conservarme como cliente.

Fue un ejemplo de libro basado en la teoría que desarrollaron Kahneman y Tversky (teoría de los prospectos), y que se resume, ya en forma de meme, en este gráfico que vi (en ese internet de ONO) hace ya una eternidad:


Y me han recordado este episodio las noticias que veo estos días, previos al comienzo de la campaña electoral, en las que el gobierno saliente comienza a hacer, darnos y regalarnos (eso sí, a futuro y sin contrato real de por medio) el paraíso que no fueron capaces de crearnos en los años en los que sí tuvieron la oportunidad. Es por eso que, a mes y medio, nos prometen medidas drásticas para asegurarnos esa vivienda digna, una subida del salario mínimo, una revalorización de las pensiones, reducción de la jornada laboral...
Como si se hubieran dado cuenta de repente de todas esas cosas que nos preocupan como sociedad. Es en estos momentos cuando los ciudadanos tenemos un (gran) valor para ellos, y se rompen los cuernos para demostrarlo. Habrá a quien le valga, a mí no.